viernes, 30 de mayo de 2008

PARA NO ESCUCHAR MÁS LA ENVIDIA



Fue sincrónica la chispa justo en el instante del botón bajando y recordé los derrumbes de esta temporada de invierno, movimiento obligado de la voluntad atrapada por la tecnología y la burocracia, grupo político sin registrar, hueste, bosque, río, montaña, ayer ¿Hay esperanza? ¿Hay lágrimas para beber? Rompí y sin saber tomé partido, me acosté tarde muy temprano en el reloj, reí y morí, me vi, el paisaje era divino, lloraba. Después llovió y fue la música perfecta para no escuchar más la envidia.

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