lunes, 14 de julio de 2008

ATENDER LA VISITA



LOS HIJOS DEL BOSCO

Fotoinstalación de Diego Alexander Escobar Correa


El simbolismo puntual en la fotoinstalación LOS HIJOS DEL BOSCO del artista Diego Alexander Escobar es lo primero en frenar mi natural modo de meterme en las imaginarias intenciones del creador, y razonablemente en este paraje me detengo para exprimir la metáfora que hayo en dicha situación.

Adentro, en la obra, debe haber algo y alguien. El propósito evidente en los elementos usados es para mí el inicio de la evasión. La nada que habita entre los dispositivos posee aroma primaveral. Es hora de retornar y comenzar la danza.

Los aparatos dificultan el ingreso seguramente porque no se busca profundizar demasiado sino sencillamente “atender la visita”. En esta casa todo es mueble, no hay nada, o no importa lo que yace más allá. Pura superficie, evidencia sin horizonte. Me siento y soy agasajado, esta es la cultura al interior, disfrute, hedonismo.

Recuerdo imágenes del goce y viene a mí un poema repetido. He encontrado el sitio al cual afiliarme. Estamos ebrios, es la contraparte de la seriedad. ¿Regresar por qué? Porque la vida sigue, porque solo hay vida, esta vida nada más. Secularidad.

Hay que admitir la efectividad, se trata de una forma de ser, un conjunto de la sociedad. No hay ansias de totalidad, solo de aprovechar lo dado y lo posible a partir de lo primero. No siempre ha sido bueno pero en esencia se ha fundado el evento delicioso, la redondez, lo carnoso.

Diego Escobar permanece en LOS HIJOS DEL BOSCO como autor y protagonista. La puerta está abierta y el manjar servido. Luego de asociarme pierdo mi identidad y reconozco la fruición, otra manera de seguir perpetrando el roce en el límite. Me parece interesante que la diferencia aristócrata sea la que ejecute esta travesía. Lo estamos logrando en primera instancia. Queda por ver como se sigue generando la discrepancia una vez superado el existencialismo básico.

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