lunes, 1 de diciembre de 2008
LA TRANSVANGUARDIA
Desde el punto de vista evolutivo la humanidad ha pasado en términos generales por tres grandes períodos que podemos definir como PREMODERNIDAD, MODERNIDAD Y POSMODERNIDAD.
La Premodernidad hace referencia al tiempo en que la fe mandaba tanto sobre la verdad científica como sobre la estética y la especulación filosófica. La Modernidad por otro lado es el período en que la verdad científica y la especulación filosófica se liberaron del sometimiento religioso. Ahora bien, con Posmodernidad se hace referencia al derrocamiento de la verdad universal fundada por la modernidad en pro de una verdad pluralista, relativa y simulada o construída. (Entiéndase que de lo que se trata aquí es de determinar un contexto lo bastante amplio y ordenado como para poder motivar una reflexión abierta y profunda).
Todo esto para introducir el concepto de Transvanguardia uno de los movimientos más importantes del arte posmoderno. ¿Por qué transvanguardia? Pues porque la vanguardia, como bien se sabe en el medio académico, estaba fundamentada en el deseo de borrar la barrera entre arte y vida, es decir, se trataba de un arte con fuerte contenido social fundado en proyectos universales, es decir, un arte típicamente moderno. La Transvanguardia al negar la vanguardia y negar por tanto su proyecto salvador remplazándolo por un retorno individualista, subjetivo y ecléctico a la pintura clásica del renacimiento, el manierismo y el barroco, dejó de ser moderno para convertirse en posmoderno.
Hasta aquí más o menos, pero ¿y que con los conceptos de renacimiento, manierismo y barroco? (por no hablar de individulismo, pluralismo, contextualismo, constructivimo, simulación, etc).
Mi intención es llamar la atención sobre la capas de significado que se van asentando inevitablemente sobre el proceso histórico haciendo que conceptos como el de posmodernidad sean naturalmente complejos. Hay que tener una perspectiva mínima del devenir histórico para poder entender la contemporaneidad. El presente está tan lejos de nosotros como perspectiva histórica tengamos.
Sé que esto puede desanimar a muchos pero es así. En consecuencia, es del todo sustancial pensar modos creativos que nos permitan sin excepción ganar perspectiva histórica. Para poder entender el arte posmoderno es necesario pasar através primero del arte premoderno y moderno, es decir, el arte posmoderno requiere mínimante dos lentes para poder leerlo, un lente premoderno y otro moderno. Acercar el arte a la gente se topa ineluctablemente con esta realidad.
Esto es todo por ahora.
Y pues bueno, los dejo con el BMW pintado por Sandro Chía, representante de la Transvanguardia.
martes, 28 de octubre de 2008
MIENTRAS LLEGA O NO LLEGA
domingo, 26 de octubre de 2008
martes, 14 de octubre de 2008
UN REGALITO
domingo, 21 de septiembre de 2008
ILÓGICOS PERO LEGALES
“ARRIEROS SOMOS” de Diego Fernando Sánchez Méndez, se desplaza buscando el impulso natural. Ciertos elementos claves dentro de la obra indican la intención profunda del artista más allá de la mera forma y el mero concepto. El accidente es importante aquí y conforma lo posible contradiciendo y poniendo en evidencia la dificultad de los discursos contemporáneos. El azar, la suerte, el destino, el desafío, la fuerza mínima e insistente, el sino.
Al interior de lo dicho podemos abrir espacio para el discernimiento. Hablamos del movimiento específico de alguien que ha decidido creer en indiscutibles dispositivos. Es por eso que eventos como la BIENAL MANIZALES CITY son necesarios para permitir la salida de expresiones que de otro modo lo evitarían. El absurdo del orden y la disciplina consienten este mundo imposible. La exposición DIFERENCIA COMÚN es otro ejemplo.
Ilógicos pues pero legales, avisos del futuro esperanzador y horroroso que nos da acceso a un lugar donde el cuerpo y la palabra mueren.
viernes, 19 de septiembre de 2008
VIUDA NEGRA
Me llama la atención de la obra de Georgina Montoya Vargas, “En tiempo real: Don José Celestino Avellaneda”, las líneas punteadas, la casualidad justa, el enredo, lo imposible, mi observación. Se trata de conectar la realidad con la fantasía a través del dibujo y entonces comienza el juego de relaciones. La dialéctica entre cuerpo y mente, la intención de unirlos, de atarlos, de crear caminos para recorrerlos. Se nota el miedo a la separación, la angustia del fragmento, de la mutilación, de lo inconexo, y simultáneamente, el absurdo de la esperanza, la dificultad lógica, la ausencia de argumentos convincentes, el abandono de la idea al organismo. Esa es Georgina. A mí personalmente me atrae más la artista, en ella veo todo lo que pretende expresar, y más acá, la oscuridad donde su luz se enciende por momentos. ¿Sufren las tinieblas por culpa de esa luz? Si tan solo su intermitencia no fuera tan espaciosa. Entre paso y paso yace la eternidad, y en consecuencia es mejor escapar de su red. ¿Quiénes caerán? ¿Quiénes han caído? ¿Dónde está la araña? Viuda negra. ¿Hay un fotógrafo? ¿Un naturalista? Es la distancia insalvable entre el espía y el espiado. En medio la puerta, la venta, la pared. ¿Hay alguien allí? Ya no importa.
jueves, 18 de septiembre de 2008
OBRA SIN OBRA, PURO ESPECTADOR
A PROPÓSITO DE "00:01:01" Instalación de Juliana Naranjo Restrepo
Recuerdo momentos felices en que pensaba esperanzadamente con la fe de cambiar el mundo. No importaba la hora ni el dinero. Siempre que me veo a mi mismo me alegro de haber sido como fui, por lo menos en esos pequeños instantes en que me entragaba plenamente al ideal. El amor que sentí aún puedo sentirlo sin el peso del objeto.
Y esto nada tiene que ver con la obra de Juliana Naranjo Restrepo, “00:01:01”, o todo tiene que ver, o algo. Es que simplemente me pongo a pensar para alejarme de la vida que a veces se convierte demasiado en una sola cosa o se vuelve un solo enredo, y entonces veo lo que les estoy contando. Y casualmente, lo hago, me detengo para reflexionar en esta instalación como un aporte a la Bienal Manizales City, y como pretexto para descansar.
Entonces fíjense ustedes que me he encontrado con esta obra justo aquí. No veo nada, no veo mucho. Ya pasado el tiempo ni siquiera importa lo que diga yo. Y bueno, quizás sea el modo más adecuado de estar allí donde están estos sujetos que Juliana nos presenta. No interesa lo que puedan pensar aunque es un cruce de la artista en ausencia del transeúnte. El alejamiento al interior del creador.
Juliana no está y podemos hablar de ella sin derecho a réplica. Ella no sabrá jamás que esto pasó. Es una fiesta a la que no fue, lo mismo que a todos nos pasa. Juliana se anula totalmente a sí misma en esta instalación. Pienso en Kamila Duarte, pero más. Creo que por eso pensé en mi mismo para empezar, porque no había nada más, nada, y me alegro. Obra sin obra, puro espectador.
martes, 9 de septiembre de 2008
¡QUE ALIVIO!
Tengo que dedicarle un momento a esto. Theo Jansen. Escultor cinético Holandés cuyas obras se mueven con el viento. ¡Me impactó! Y yo ya no creo en el impacto como condición para decir que algo es bueno, y menos en el arte. Por eso escribo esto, porque quiero reflexionar, quiero mirar. ¿Qué es lo que hay en las esculturas de Theo Jensen?Están ellas inventándose un mundo. Para mí, Theo ha logrado poner, según lo que conozco, el primer ser allí en el territorio que nosotros apenas atisbamos, un universo libre. Con estas esculturas queda atravesado todo el horizonte del espejo el cual no habíamos sabido superar hasta ahora. Es increíble, es maravilloso, es espectacular, es simple, es complejo, es hiperpoético, es…
Camino en sueños con estos seres. Que delicia. Están justo en el umbral. Me aterran y me atraen. No son de este mundo. Tremendo. Solucionan o dan un paso más allá de donde veía yo los avances más profundos del ser humano. Estoy feliz, anonadado. Ya hay alguien allí más allá. ¡Que alivio!
(Perdón por la publicidad con que remata el video pero es que las tomas son preciosas)
viernes, 15 de agosto de 2008
La pintura transferencia de la fotografía
EVANESCENTEFotografías de Olga Lucía Hurtado
Así, la exposición que presenta la artista Olga Lucía Hurtado es una presencia de una estética de lo sublime y lo siniestro. En la muestra se presenta una serie de fotografías que obedecen a un referente que es la pintura.
Esta artista ha encaminado su búsqueda plástica a expresarse a través de medio pictórico, pero hoy presenta su temática paisajística no en la pintura como a la cual nos ha tenido acostumbrados, sino en la fotografía que es reveladora de los momentos de alteraciones geográficos-ambientales que presenta la urbe en su periferia.
Es importante resaltar que la fotografía de Olga Lucia mantiene elementos de su pintura, lo que indica simplemente un cambio de soporte para evidenciar y enriquecer la propuesta conceptual y no un abandono caprichoso de la artista a la pintura, sino una petición que esta producción plástica exige porque no cabe dentro del mundo pictórico. Cada uno de sus registros logra colocar al espectador en dos sintonías: la primera que conlleva a la contemplación y admiración por el paisaje, dando un poco de ensoñación al visitante; la segunda ocurre cuando el espectador en ese ánimo de contemplación logra descubrir el problema que registra la fotografía, en este caso la alteración del paisaje a causa de los procesos de industrialización que conduce el hombre a partir de su interés por “modernizar” su mundo. Es allí donde Olga Lucia reafirma su gran interés dentro de esta producción focalizando su mirada sobre los problemas contemporáneos en relación a la planificación urbana.
Hoy la fotografía obedece dentro de la plástica a las mismas dinámicas que otros soportes han presentado a lo largo de la historia del arte; ésta ya no es más un elemento técnico capturador de instantes, sino que plantea una concepción estética conciente por el artista, donde se elevan unos espacios discursivos fotográficos. Así en la práctica fotográfica del artista está el saber -hacer y el saber –ver, este último es por el cual se inclinan los artistas plásticos por considerar que logra materializar el sentido de la vista, proporcionando una renovación por la representación. El artista no hace fotografía sino una práctica fotográfica.
jueves, 14 de agosto de 2008
EL CICLO ENMUDECEDOR


EXPOSICIÓN DE DIBUJO PRIMER SEMESTRE 2008
El dibujo de la exposición de dibujo de primer semestre (Bellas Artes Manizales 2008) me planta ante el interesante devenir que permite el arte al interior de sí mismo. El diseño que se exhibe en estos bosquejos preliminares redunda inevitablemente en el topetazo inicial con el misterio de la creación y sus conceptos: artista-arte-obra-espectador.
Comienzan los croquis del mundo personal relacionados a la mirada del otro y sus apuntes mentales que en la mayoría de los casos son ingenuos y errados, pero que no por ello dejan de estar ahí en el terreno del encuentro. Es vivir y dejarse tocar para descubrir lo que hasta hace muy poco solo era brisa. Se delinean los ojos y con ellos las manos, y entre ellos lo invisible. Los sentidos se abren en anteproyectos rebosados de necesidades de choque. Primero los secretos de cada quien y luego los universos con sus nociones: yo-ello-superyo.
Este proyecto muestra el esquema inicial situado en su inocencia característica donde los discípulos comienzan la travesía. Los planos hacen alarde de candidez con pequeños matices irregulares de futuros inexorables. Se salen sin pensarlo buscando la colisión, la cicatriz, el recuerdo, la pena, el arcano de la individualidad y la identidad, la voz propia, la subjetividad.
Empezar con estos futuros artistas el viaje por lo oscuro y desolado donde los párpados mueren y las cabezas caen será la situación dramática que por enésima vez inaugura el rumbo al equívoco que conforma la verdad. Nos encontraremos egresados, profesores y alumnos en el espacio que el arte convoca y magnetiza para medir nuestros hallazgos vitales que codo a codo se funden en la muerte. Unos más conscientes que otros conformarán la historia y verán sin compasión el ciclo enmudecedor de la unidad en la diferencia.
CRISIS ECONÓMICA Y PSICOLÓGICA MÁS QUE ECOLÓGICA

EVANESCENTE
Fotografías de Olga Lucía Hurtado
Con las fotografías que Olga Lucia Hurtado nos propone en EVANESCENTE hay que detenerse un rato. La razón se debe a que en principio pareciera muy fácil saber de qué se trata el asunto puesto que está suficientemente ilustrado. Se podría juzgar a primera vista que el tema es ecológico, como la artista misma lo propone, algo así como la difusión que expertos sensibles efectúan sobre la cuestión artística en su esencia.
Baste la explicación de lo anterior: el choque entre denuncia y arte. La simbiosis entre lo natural y lo artificial con un testigo impávido de fondo que somos nosotros seres humanos. Esta es la estructura de la propuesta. La relación entre los elementos deja por fuera un gran territorio que se invita a formar parte de la composición, me refiero al paisaje. La interacción pues es la del “violinista” que asiste la pareja de amantes supuestamente autodestructivos. Pero en realidad es este “violinista”, este tercero, (el paisaje) el que debe moverse.
El tiempo que como espectador debo poner en el proceso de comprensión me muestra a las claras la inmensa pasividad de lo publicitario y con ella de su denuncia. Estamos ante un hecho estético en su más profunda deshumanización o neutralidad. El artista y el público como personas son ese paisaje callado y quieto al que nada importa.
Si esta es la lectura, entonces se reconoce allí la familia que crece al interior de lo étnico. La relación entre cuerpo y tierra es todavía demasiado fuerte. Podemos lanzar la hipótesis aquella de que nada menos evidente que lo evidente, y en consecuencia la necesidad apremiante de analizar a fondo este supuesto mundo transparente que posee asuntos tan claros como el de la crisis ecológica, y asuntos tan oscuros como los de las verdaderas intenciones de clase y pscicológicas de quienes defienden tales causas.
Este ocultamiento de implicaciones económicas y psíquicas contemporáneamente no es exclusivo de ningún área (arte, ciencia o filosofía). Lo encontramos igual en juntas directivas, que en exposiciones o conferencias. Tras las imágenes que EVENESCENTE nos plantea yace más la inconsciencia de clase y psicoanalítica que verdaderamente ecológica, marca identitaria de la contemporaneidad sobre todo en su aspecto mediático-tradicional (televisión, radio, prensa).
Se vuelve forzoso denunciar semejante situación. ¿Crisis ecológica? Sí, por supuesto, pero aún peor crisis económica y psicológica. No son lo mismo estas dificultades ni deben solaparse sin más ni más si queremos aportar en verdad a caminos nuevos. La obra de Olga Lucía Hurtado nos alerta, por lo menos desde mi personal interpretación, sobre estos temas, no importa que la artista sea consciente o no. Insisto en recordarles que la obra de arte es en específico un campo abierto de lectura que no implica que todas las apreciaciones tengan la misma validez.
miércoles, 30 de julio de 2008
EL ÚLTIMO EN LLEGAR NUNCA ES EL ÚLTIMO

PRETEXTO:Trabajo de Grado de Alejandro Quiñonez
Pedazos de tortuga mutilados que persisten en la vida. La invitación no es solo a ingresar sino también a surgir, parecido a las obras-trampas de James Delgado (yo); se instiga a nada y esta nada es más. El engaño es necesario como bien lo sabe el brujo puesto que en el fondo todo es ilusión, degradé de verdades que nunca son absolutas en su significancia ni en su insignificancia. No obstante las razones de Alejandro son diferentes a las de James: el primero escapa, el segundo ya no está.
Quisiera en este punto empezar una nueva búsqueda poniendo como ejemplos a los artistas Paul Barrios, Diego Escobar, Vicente Matijasevic, Alejandro Quiñonez y yo mismo. Se trata de inaugurar una diferenciación necesaria entre las obras de estos cinco creadores que hasta ahora aparecen a mi subjetividad como espíritus que han ido más allá del objeto artístico. Es solo un juego personal, no hay porque temer.
Principio por relacionar conceptos claves a las obras. En el Caso de Paul la sensualidad, en el de Diego el confort, en el de Vicente el hermetismo, en el de Alejandro la fuga, en el de James la nada. ¿Pero hasta dónde? Permanezco al otro lado acompañado de mis visiones, volteo para mirar hacia atrás y veo a Vicente contra el otro lado de la pared, a Diego sentado en la sala de Paul, a Alejandro buscando la salida, y a mí hablando. Es ese momento en que no importa qué digas, no importa qué hagas todo queda bien porque uno reside conectado. ¿Alguien quiere irse? Por supuesto que no.
Cinco artistas se tumban al otro lado del espejo como el alpinista que arriba a su cumbre. ¿La muerte o la vida? ¿A qué regresar? ¿El infinito? ¿Dónde? De ahora en adelante definitivamente saldrá a relucir la técnica, el entrenamiento, las facultades, la preparación, y por supuesto, la suerte, el don, el talento. Que gane el mejor. No nos lo tomemos demasiado en serio. Yo tengo una imagen y no sé cuál tengan ustedes. Sé qué hay y sé que debemos seguir. El “límite” es un lugar que puede ser siempre diferente. ¿Alguien tiene más de lo mismo? ¿Alguien sabe dónde dejamos el secreto? No podemos hacer más excepto resistir sin resistir. Nadie quiere irse como en los real tv. Llegar aquí es haber descubierto la propia inmortalidad. La muerte y la vida ya no son temas. Retornar no es una opción. El infinito no existe si no lo nombras. Nada está en ninguna parte y sin embargo está. Todo es ilusión maravillosa, deseable. Al final nadie ganará ni perderá, no obstante es probable que alguien se moleste. ¡¡¡Defiéndete!!! Alguien nos excede, alguien nos supera, hasta que se desvanezca, como Dios.
jueves, 24 de julio de 2008
Paisaje líquido - horizonte ausente

El arte contemporáneo es una preocupación habitual en la plástica porque se mantiene presente la repetida pregunta: ¿esto es arte?, heredado de la noción duchampiana. Pero ahora, la pregunta da vuelta en relación a la creación artística contemporánea, que mantiene presente rezagos decimonónicos y se pregunta: ¿esto es arte?, lo que genera intranquilidad en aquellos que son amigos del arte actual. ¿Estos rezagos deben acompañar el arte del siglo XXI?, o bien, ¿sirven como excusa para aquellos que son miopes a las prácticas artísticas de hoy?.
Mientras los rezagos decimonónicos recurrían al uso de la objetualidad, la formalidad y el tecnicismo como principio de ornamento útil en la búsqueda de un estilo universal, el arte contemporáneo se circunscribe en las problemáticas actuales, colocando en evidencia que estos rezagos carecen de una construcción reflexiva frente a las dificultades que afronta la sociedad
Hoy, se señala la necesidad de cimentar un discurso examinador que vaya más allá de la obra artística; que busque reordenar y deconstruir nociones que aún quieren persistir de manera hegemónica en los discursos y en la puesta en escena del arte. Es importante insistir en la pluralidad y no en la singularidad de una perspectiva que no admite más que su propia mirada, minimizando lo mínimo y enalteciendo el gigantismo y la monumentalidad, que imposibilita a su vez, generar discursos que puedan llegar a colocar en marcha transferencias que promuevan el ámbito actual de diálogos político-estéticos.
Así, los términos gigantismo y monumentaidad originan expectativas en aquellos que se relacionan con el espacio urbano (urbanitas). En esta medida, una de las fortalezas de las obras que aparecen en los espacios de circulación público –privada, es la posibilidad de construcción de una ciudad que encarna atmósferas de sentimientos que permiten sacar a la luz lo soterrado de la urbe y enriquecen la percepción del sujeto transeúnte, que entra a modificar de modo sustancial su vida cotidiana en un concepto de ciudad contemporánea
DIEGO ALEXANDER ESCOBAR CORREA
Especialista en Estética
Docente Universidad de Caldas
lunes, 21 de julio de 2008
IDEAS TEMPORALES PARA PARTIR COBIJA DESPUÉS DE.



En conclusión, así estemos siempre a la mitad, Bellas Artes Manizales no debe seguir siendo el “Gran Otro” del arte en la ciudad, dicha escuela escuetamente cumple el papel que “cualquier” otro medianamente informado puede también desempeñar. El arte manizaleño necesita abrir su corazón a todo lo que le constituye y esto implica conversar. Así pues, cuando hablemos de arte, no nos refiramos al programa de la Universidad de Caldas más allá de con sencilla anotación. Empecemos a construir un discurso pertinente. Y empecemos ya.
La obra y el autor no son partes inconexas, la una señala a la otra y el hecho de que una sea buena no significa necesariamente que la otra también lo sea. Y debe serlo. Si la obra de arte sirve para algo es para entrar en el interior del artista. Si esto vale para algo es para situar en lo objetivo lo subjetivo y una vez allí, ¡¡¡ualá!!!, arte de magia.
Al final eternamente inacabados y Manizales avanza con su arte. Aunque pocos, suficientes. LA FIRMA instala aquí y ahora un otro verdadero y real que descubre de modo visionario elementos claves. Ya no es necesario adorar el pasado acríticamente. De mi parte, obra y autor son la pareja que acecho. Es mi imperativo moral. Por supuesto que es posible. Por supuesto que podemos cambiar.
Ensanchar la muerte hasta la vida envolviendo el amor y el desamor en una nueva danza, fiel de cuerpo e infiel de mente. Hay de sobra e igualmente exigimos más. La boca entra accediendo al altar. Sexo genial que diferencia la líbido del género.
¿Mmmm? Chat sin sinónimos. Jajaja. Emoticón. Agitación que conmociona la turba. Terminal para hablar y bailar, labor que sucede en el recuerdo y el deseo, desaparición del yo. Nombre impronunciable, cariñitos, rodeos, vuelta a lo sagrado. Todos están invitados, todos pueden participar pero solo desde su propio cultivo. Nadie puede dejar de ser sin haber sido. Hay que limpiar, hay que hacer a un lado algunos inconscientes superconscientes, hay que seguir, el horizonte es más amplio que una mujer, o una pared, o una casa.
LA FIRMA firma.
domingo, 20 de julio de 2008
BRUMA


ESCULTURA "MALABARES" DEL MAESTRO ALBERTO REYES
El impacto de la Escultura MALABARES del Maestro Alberto Reyes tiene un acento que es necesario interpretar. La obra toda es borrosa y parece más una niebla, meternos en ella empieza a develar su nada particular. El tiempo es el primer elemento que aparece en este simulacro, manecillas del reloj dando vueltas, niebla y tiempo, evaporación. El proceso se repite y reclama la atención para agarrar solo lo positivo. Es el maestro meditando en la cosecha.
Suenan balas metafóricas gracias a que las figuras siempre son imágenes también de otras estampas. Por ejemplo, la palabra MALABAR refiere a destreza y esta, como búmerang, habla. No obstante, todavía somos demasiado medrosos para darnos al comentario y no quedarnos en glosas excesivamente involucionadas.
Lo impreciso de esta obra muestra, en mi opinión, la visión general de la Universidad de Caldas frente al Arte: brumosa. Es evidente que en nuestra universidad no hay claridad estética y nuestras intenciones se ven atrapadas por meros formalismos, cumplimientos, alegorías de la nube, gasificación.
Del lado del espectador la labor es festiva, del lado del artista de accesibilidad. La obra de arte como todo y con mayor razón es el lugar de la creación incluso en la lectura, e inevitablemente el autor yace en medio de lo que la exégesis descubre. El maestro Alberto Reyes, por tanto, es velo como su obra, vestido de un cuerpo que se oculta. Si MALABARES es lo que tenemos por decir en relación al Arte en la Universidad de Caldas, la conclusión entonces es que sublimamos con demasiada facilidad procesos poco reflexionados.
La pared ha sido levantada dividiendo lo que en principio estaba unido, nos perdemos en el desconcierto y debemos aprender a resistir en tal situación. Es obligatorio dar un paso al lado y poner distancia en relación con lo que está pasando con el pensamiento artístico en nuestra Universidad. (Incluyamos también en esta tónica el proyecto MEMORIA, RÍO Y PESCA de los docentes Diego Escobar, Ayda Nidia Ocampo y Sor María Bejarano. ¿Memoria? Personalmente creo que más parece un olvido, una resaca, una laguna, destilación de los recuerdos).
Como público y como protagonista afirmo lo que digo no para descalificar sino para diferenciarme. Conozco personalmente los artistas mencionados aquí y puedo dar fe de su calidad humana, sin embargo pienso. Uno de nuestros propósitos fundamentales en LA FIRMA es generar diálogo y des-dialogo como estrategia re-enegetizadora del arte en la ciudad. Por otro lado, soy yo, uno de sus integrantes, quien de manera arto subjetiva ensaya estas líneas arriesgando el silencio en pos de la composición posible. Qué tan positivo y qué tan negativo pueda ser mi ideal debe examinarse con posterioridad y poco a poco. Espero sencillamente que los símbolos arriesgadamente propuestos en estos ejercicios hermenéutico-experimentales de la obra de arte viabilicen el flujo de lo potencial.
lunes, 14 de julio de 2008
ATENDER LA VISITA


LOS HIJOS DEL BOSCO
Fotoinstalación de Diego Alexander Escobar Correa
El simbolismo puntual en la fotoinstalación LOS HIJOS DEL BOSCO del artista Diego Alexander Escobar es lo primero en frenar mi natural modo de meterme en las imaginarias intenciones del creador, y razonablemente en este paraje me detengo para exprimir la metáfora que hayo en dicha situación.
Adentro, en la obra, debe haber algo y alguien. El propósito evidente en los elementos usados es para mí el inicio de la evasión. La nada que habita entre los dispositivos posee aroma primaveral. Es hora de retornar y comenzar la danza.
Los aparatos dificultan el ingreso seguramente porque no se busca profundizar demasiado sino sencillamente “atender la visita”. En esta casa todo es mueble, no hay nada, o no importa lo que yace más allá. Pura superficie, evidencia sin horizonte. Me siento y soy agasajado, esta es la cultura al interior, disfrute, hedonismo.
Recuerdo imágenes del goce y viene a mí un poema repetido. He encontrado el sitio al cual afiliarme. Estamos ebrios, es la contraparte de la seriedad. ¿Regresar por qué? Porque la vida sigue, porque solo hay vida, esta vida nada más. Secularidad.
Hay que admitir la efectividad, se trata de una forma de ser, un conjunto de la sociedad. No hay ansias de totalidad, solo de aprovechar lo dado y lo posible a partir de lo primero. No siempre ha sido bueno pero en esencia se ha fundado el evento delicioso, la redondez, lo carnoso.
Diego Escobar permanece en LOS HIJOS DEL BOSCO como autor y protagonista. La puerta está abierta y el manjar servido. Luego de asociarme pierdo mi identidad y reconozco la fruición, otra manera de seguir perpetrando el roce en el límite. Me parece interesante que la diferencia aristócrata sea la que ejecute esta travesía. Lo estamos logrando en primera instancia. Queda por ver como se sigue generando la discrepancia una vez superado el existencialismo básico.
miércoles, 9 de julio de 2008
EL ATAJO


Abajo hay otro artista pensando en asuntos menores sin embargo, contento por la confirmación que esos cuadros le proporcionan. ¿Infantiles? ¿Ingenuos? La escuela se refleja y personalmente me distancio. Recupero la estructura aunque luego percibo la transcripción: calles vacías. El texto me informa sobre el papel del color. Vuelvo y miro y estoy aún más perdido. Urbe de tonos arreglada en la interioridad del compromiso.
Estas pinturas no son sólo pinturas y por eso la sensación de permanecer ante algo más. La labor exterior es la de mínima importancia en este caso puesto que el interior ha tocado la superficie y no fue fácil. Alguien ha sido salvado hoy gracias a esto, un niño y su pasado. En el colegio le han de estar aguardando aún. En poco tiempo puede volver a lo que había dejado atrás: la vía que atraviesa el camino, el atajo.
Las palabras poseen matiz y me cuestiono. Corredera y pensamiento, niño afuera, hombre adentro. Ese algo más son ambos, padre e hijo. La nube se corre para dar cabida a la imagen. El pequeño de la mano del adulto. Quizás sea imposible pero el arte lo permite, paso imaginario.
Crío, adulto y atajo son los tres elementos que conforman mi viaje psíquico por la obra de Diego Noreña. Entre ellos veo la ayuda tendida, el amor parental, la corriente muerta y revivida.
domingo, 6 de julio de 2008
LAS DOS CARAS DE LA MONEDA
DIBUJOS TRANSCÉNTRICOS
Exposición de grado de James Delgado
La ventaja de este tipo de montajes es que golpean con el impacto de la brisa y de repente uno percibe la libertad que las colinas traen. Sumiso en el horizonte sueño mientras duermo acechado por la vigilia. La imagen es un cuadro antiguo que se dibuja en la memoria. Entre el perceptor y lo percibido se instala la mentira, pero no aquella que aborrecemos, sino la juguetona, la linda, la que todos queremos escuchar.
James Delgado (yo) se rebosa en el vacío y permite la ficción, un momento de olvido vacante, desprendido, desgarrado, difunto. Sollozamos porque se nos impone, antes y después, la arbitrariedad del salto al desocupe, entelequia del ensueño en un área irradiada. Ingreso y me descubro tornando a lo mismo, a lo de siempre, la alianza entre diáfanas ofuscaciones. La parte donde termino está repleta de brillos regresando al origen y saliendo del encierro a través de un límpido ardid. Es pura apariencia, hipnosis, letargo deleznable, calcomanía, tatuaje arrepentido.
Ausencia de inexistencia, carencia de falta, juego de palabas, espíritu, negación, golpe bajo, muerte, fantasma implacable, sombra, bruma, recuerdo, alucinación, contradicción imaginaria, enredo del pensamiento tratando de mostrar simultáneamente las dos caras de la moneda, juego tenso en que se promete al espectador lo imposible y para complacerlo se le engaña. Creemos por un tiempo indeterminado y luego regresamos por más.
Nadie entiende bien porqué revolvemos todo, quizás seamos comandados por una lógica digestiva: entra por la boca y desemboca. El alma no permanece quieta (o nosotros). Pobre pensamiento, debe pararse y bailar, intercambiar pies, mecerse. ¿Pero, por qué pobre?
jueves, 3 de julio de 2008
¡CLARO QUE ERES LIBRE!


GESTOS, LENGUAJES Y FORMAS
Trabajo de Grado de Lorena Aguirre
Estoy enfrente de la obra de Lorena con la necesidad de comprender. Lo negro es muy intenso, como sombras y muerte. La oscuridad en bloque sobre resortes plantea la fragilidad de lo siniestro. No se trata solo de mujeres, es igualmente el encuentro de pesos espirituales, reunión de brujas, feminismo.
Si me acerco para escuchar mejor el parloteo entiendo la calidad sustancial de la mujer, su luto, su sensualidad, su sacrificio, su rabia. La penumbra señala el interior de lo que en las señoras y señoritas se ha quedado vacío y seco puesto que parece no haber razones para justificar el pasado, ¿excepto el amor? ¿Es un despecho? Las damas han quedado quemadas por el rayo de su feminidad y ahora solo tienen ese árbol áspero para aferrarse. Es la escena pos-apocalíptica lustrada aún en la rémora del tic femenino.
La chispa poderosa ha devorado el bosque y los restos son nuestros nuevos dioses. Bebemos las cenizas en el sacrificio de la sobrevivencia y seguramente miramos estéticamente para evadir la ética que nos asesinó. Lo que iba a ser, fue. El movimiento fallecido, las momias, los sepulcros, la piel petrificada. No hay esperanza.
No obstante se sigue, como si el misterio tomara los hilos y el resultado es este: esculturas negras que son prendas de mujer, placer solitario. ¿Qué ha fallecido? Lloramos sin lágrimas sobre las ruinas amando lo que puede aún repetir su espasmo. El punto placentero ha sido abandonado como una flor en el campo, yace allí pero ya no tiene fe, simplemente es.
Goce y expiración, dos aspectos femeninos que se relacionan y me permiten dilucidar mi propio sentido. La artista decide sostenerse entre su piel y su vestido y descubre allí, lo único que puede: su sexualidad. De alguna manera como hombre me aterro y debo resistir, ya lo he venido sabiendo: la mujer contemporánea requiere para serlo exorcizar su pasado rol sexual, sin embargo, debe superar dicho momento puesto que al otro lado requerimos re-comenzar. Por ahora, yacemos justo en este lugar donde lo femenino enfrenta la mayor purga de su historia. Por mi parte entro loco y me despido cuerdo y trato con todo mi ser de soportar la otra mitad del sol. Estoy aquí comprendiéndote mujer, claro que eres libre.
ESPECTRO SOLITARIO


EXPOSICIÓN MEMORIA, RÍO Y PESCA
Memoria, río y pesca. Sor María Bejarano, Diego Alexander Escobar y Ayda Nidia Ocampo, profesores que enseñan en el programa de Artes Plásticas. Exposición en la Pinacoteca de Bellas Artes. Fotografía, textos y un sonido. Recorrido, tránsito, asombro. ¿Sin duda? ¿Sin temblor ni tremor?
Seguridad y de nuevo uno se pregunta, ¿de a dónde lo sacan? ¿O se trata del montaje? Hasta los espectadores empiezan a dudar en ingresar si no ven acoplamientos impecables. Pero bueno, entremos. Me inscribo y encuentro recuerdos que llenan, entiendo el alma y su sutileza observadora, la distancia, quizás desde una carreta.
Pasamos pues y mostramos las figuras, colocamos el eco, lugar inhabitado, interesante, puro, laminita. Juntos, unidos cruzando el tiempo, míralos allá, recuerdos de alianza, de infancia, el fantasma de la niñez, el retrato grotesco de lo que se estanca. Efigie medio bella medio destruida, conflicto del pasado con el presente, lucha sin futuro.
El ambiente es limpio y el recuerdo escabroso, estética popular devenida a través de sí exaltada por su inconsciencia, invocación del otro, del diferente, de la discrepancia radical. Espectro solitario buscando su victimario instintivamente digno y lavado.
Al otro lado la obra avanza automáticamente y romperá la pared, sin duda. El muro empezará a tarjarse y uno y otro avanzarán. Es mejor entonces ir y no esperar y si se vuelve evitar el olvido. Digo entonces que ingreso, no miro, siento el rumor del río desbordado, desmarcado, remecido.